EL Rincón de Yanka

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CALENDARIO DE ADVIENTO 2017

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jueves, 28 de diciembre de 2017

NOCHE DE SANTOS INOCENTES: ÁNGELES TIRADOS EN EL BASURERO

EN LA MISMA NOCHE DE LOS SANTOS INOCENTES, 
TIRARON A UNOS ÁNGELES EN UN BASURERO

ESTO NO ES UNA INOCENTADA. ES VERÍDICO Y REAL. ME PASÓ A MÍ. 


Lo increíble y sorprendente es que yo estaba detrás de un bajorrelieve de terracota semividriado de ángeles * desde que lo había visto inicialmente desde hace más de quince años, en un escaparate de un establecimiento de decoración e interiorismo, pero ya estaba reservado, vendido y agotado. Pero, siempre preguntaba por cualquier tienda si tuviesen dicha obra. Pasaron los años y dejé de buscar y de preguntar. 

Al cabo de quince años, el 28 de diciembre de 2016 por la tarde, cuando mi cuñada pasaba por una calle alejada de su casa, que por cierto, nunca transitaba por ella, le llamó la atención dicho abandono de ángeles al lado de un basurero; le recordó el bajorrelive tan buscado por mí.
Me envió la foto por whatsapp, preguntándome si era la que yo buscaba. No me lo podía creer. Le pregunté qué por dónde estaba y me dio su situación exacta del número de la calle, al lado del basurero. Aunque ya hubieran pasado algunas horas, fui a ver si todavía estaba. No me lo podía creer. Pensaba que ya era tarde y que otros lo habían ya llevado. Eran como las once de la noche. Faltaba poco para que pasara el camión de la basura. 


Sí, y ahí estaba, esperándome... ¡ALELUYA! ¡ALELUYA! ¡ALELUYA! 

Estaba intacto, como yo lo recordaba. Era el mismo que estaba buscando desde hacía bastante tiempo...
Empecé a reflexionar sobre el significado de este "casual" suceso que, al mismo tiempo, también, sobre la fiesta de los santos inocentes que habían sacrificado sus infantes y efímeras vidas por el Niño Salvador Enmanuel.


Según la tradición católica y el Evangelio de San Mateo (2, 16), cuando reinaba Herodes en Judea, los Reyes Magos se dirigieron a Belén a adorar al Mesías, guiados por una estrella. Pero cuando este Rey se enteró, y ante el temor de perder su trono, intentó por todos los medios localizar al niño Jesús para deshacerse de él. Por este motivo pidió a los Reyes Magos que a su regreso le informaran de dónde estaba el pequeño. Sin embargo, éstos recibieron un mensaje de Dios, avisándoles de las intenciones que tenía Herodes y no lo hicieron. Entonces, guiado por su afán de mantener el trono y al desconocer quién era Jesús, ordenó asesinar a todos los menores de 2 años. Pero el Mesías estaba ya en Egipto ya que sus padres habían recibido un mensaje divino que les avisaba de esta fatal amenaza. Así, todos los bebés que fueron asesinados entones son los Santos Inocentes.



Esta celebración también tiene un origen pagano en la Edad Media. Es entonces cuando combinaron este rito con otro denominado «la fiesta de los locos». Ese día todo estaba permitido y la culpa no podía recaer sobre nadie. Era una jornada en la que el desenfreno y el jolgorio eran los protagonistas, por lo que la Iglesia decidió que se celebrara el día 28 para calmar las excentricidades de sus participantes, haciéndola coincidir con el día de los Santos Inocentes. Se inició así la unión pagano-religiosa de esta fiesta.
Vivimos tiempos locos de verter lo mejor y comprar lo peor. Tiempos de la obsolescencia programada y mercantilista y "cosifista". Cada vez nos hemos paganizado más que nunca, somos cada vez más bárbaros, más locos, hemos perdido el sentido común que es el menos común de los sentidos... Hemos perdido los frenos de la razón y de la conciencia. Todo vale sin mirar sus consecuencias. Y nos dirigimos al precipicio del caos y del vacío existencial.


Tiempos de personas necias y mastuerzas... Que confunden el valor con el precio. Que siguen las modas superficiales y borreguiles...

Tiempos de hombres caídos que dejan tirados a ángeles victoriosos...

* Era un bajorrelieve de terracota semividriado con toques de pan de oro de ángeles guercinos barrocos (pieza agotada y valorada en más de 1.500 €s), arrinconado al lado de un basurero en pleno centro de la ciudad.

"Porque todo el que pide, recibe; 
y el que busca, halla; y al que llama, 
se le abrirá". 
Mt 7,8


"Aún más, a nada concedo valor 
cuando lo comparo con el bien supremo 
de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. 
Por causa de Cristo lo he perdido todo, 
y todo lo considero basura 
a cambio de ganarlo a él". 
Flp 3,8




LOS SANTOS INOCENTES - JULIO AZZARONI


En el día de los santos inocentes 
que la inocencia te valga. 
Yo me pongo de su lado y 
felicito a los que tienen la cara.
Voy con ellos a encontrar en la inocencia 
el futuro de la raza. 
La inocencia no es virtud para la risa. 
La historia prueba con ganas 
que andan muchos culpables por la vida
y hay inocentes con trampa.

Yo prefiero ver con suerte al generoso 
que al que trabaja, le alcanza,
que se quedan con los besos, los que aman
y a los traidores encanan...
Y les pido mil perdones este día, 
a las fieles defraudadas,
y quisiera en este siglo que prometan 
que no cambiarán en nada.

Sean así, La Verdad las necesita, 
clara y limpia la mirada.
Tengo fe que ya vendrán tiempos mejores 
de amanecer en el alma.
Y que el hombre recordará en el futuro, 
sólo izar banderas blancas.
Sino fuera lo que digo y lo que siento: 
que la inocencia me valga.


jueves, 14 de diciembre de 2017

MILAGROS DEL CIELO (Miracles from Heaven)

















Los milagros del cielo: 
una niña y su increíble 
historia de curación

“Jesús debía estar con esa pequeña en aquel árbol", dijo el doctor, “porque no tiene nada"

Annabel Beam tenía sólo cuatro años cuando empezó a padecer lo que su madre Christy llamaba “problemas con la tripa” —dolorosos calambres abdominales acompañados de una aguda hinchazón. Con cinco años, sus intestinos quedaron completamente obstruidos y fue necesaria intervenirla de urgencia, la primera de muchas cirugías. Los médicos eran incapaces de determinar por qué los intestinos y estómago de Annabel no funcionaban como debieran. Aunque seguía diez prescripciones médicas, no podía comer ni beber con normalidad y necesitaba alimentación por sonda.
Pero entonces se cayó de un árbol. Y por una relación causa-efecto que desafía toda explicación, Annabel se curó.

Christy Beam conversó conmigo por teléfono el mes pasado y me relató la historia de la rara enfermedad de su hija, su peligroso accidente y su inexplicable sanación. “Estamos tan contentos”, explicaba Christy, “tan apabullados por el impacto que nuestra historia pueda tener sobre el mundo, porque podría marcar una diferencia. Pero en realidad no es nuestra historia; es la historia de Dios. ¡Es abrumadora la idea de que Dios nos use para compartir su historia!”.
Esta historia increíble quedó recogida por primera vez en un libro récord de ventas, Miracles from Heaven: A Little Girl and Her Amazing Story of Healing. [Los milagros del cielo: una niña y su increíble historia de curación]. El 16 de marzo, la historia de Annabel quedará al descubierto en los cines de todo Estados Unidos, en una nueva película protagonizada por Jennifer Garner (como Christy Beam) y Queen Latifah.




Un mensaje de esperanza y aliento



Reflexionando sobre cómo su vida y la vida de su familia habían cambiado a causa de los eventos relacionados con la enfermedad de Annabel y su milagrosa curación, Christy Beam afirmó, “No vivimos nuestras vidas de forma diferente, porque nunca perdimos nuestra fe. Oh, fue duro y para mí supuso todo un reto a veces. Me preguntaba, ‘Vale, Dios, ¿tienes un plan? ¿Cuál es tu plan?’. Pero siempre sentíamos que Dios controlaba nuestras vidas, incluso la enfermedad de Annabel. Ahora que está bien, puede mantenerse fuerte y poner un signo de exclamación a nuestras creencias”.

"Hay milagros en todas partes:


Hay milagros en la bondad. A veces aparece en las formas más extrañas, a través de personas que solo se atraviesan en nuestro camino. Y de amigos queridos que nos apoyan pase lo que pase.

Los milagros son amor... Los milagros son Dios... Y Dios es... perdón.
¿Por qué se curó Anna, cuando hoy en todo el mundo hay tantos niños sufriendo?
No sé la razón. Pero, después de todo lo que he pasado, me he dado cuenta, de que no estoy sola. Y no importa, lo que uds. estén pasando.
Estoy aquí para decirles que no están solos.
Los milagros son la forma como Dios nos hace saber que está aquí. 
Gracias...."




Third Day - Your Words



Pero a Tu lado - Los Secretos



miércoles, 13 de diciembre de 2017

SALMO "DE PROFUNDIS": DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR

SALMO 129 (130)
Desde lo hondo a ti grito, Señor
1 Desde lo hondo a Ti grito, Señor;
2 Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

3 Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
4 Pero de Ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

5 Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
6 mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.

7 Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
8 y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.


Salmo 129: 

El ser humano lleva dentro la oscuridad, pero puede ser vencida por la confianza. Dios no interrumpe su relación con nosotros en la noche, por eso ésta puede ser llamada noche de salvación. “Muchas veces he pensado espantada de la gran bondad de Dios y regaládose mi alma de ver su gran magnificencia y misericordia. Sea bendito por todo, que he visto claro no dejar sin pagarme, aun en esta vida, ningún deseo bueno. Por ruines e imperfectas que fuesen mis obras, este Señor mío las iba mejorando y perfeccionando y dando valor, y los males y pecados luego los escondía. Aun en los ojos de quien los ha visto permite Su Majestad se cieguen y los quita de su memoria. Dora las culpas; hace que resplandezca una virtud que el mismo Señor pone en mí, casi haciéndome fuerza para que la tenga” (Santa Teresa).

1. UN GRITO EN LA NOCHE

A este salmo se le conoce como “De profundis”, primeras palabras de la versión latina, y es, junto con el Miserere (Sal 50), uno de los preferidos por la piedad popular. Tiene toda la apariencia de ser un salmo penitencial y lo es, pero, por dentro, lo recorren músicas de esperanza. Más que por la confesión de la propia culpa, destaca por la plena confianza en la misericordia de Dios; la petición por el perdón de los pecados y el canto de esperanza se hermanan. Más que poner los ojos en la dramática situación del ser humano, el salmo invita a poner los ojos en el Dios que perdona, que redime, que levanta, que cuida la vida.

El diálogo orante, propio de la alianza entre Dios y el pueblo, tierno y amistoso muchas veces, se convierte aquí en un grito: “A ti grito”. La pequeñez del ser humano se abre a la grandeza de Dios, la fragilidad a la ternura entrañable, la voz humana al derroche de misericordia. Cuando no parece quedar casi nada, aparece la voz, se hace presente el grito de la fe; una voz para el Dios que se hace presente en la hondura y suscita confianza.

El salmo arranca de una situación desesperada. El grito nace en el hondón; “hondo”, aquí, no tiene las connotaciones positivas que le vemos nosotros, sino que es metáfora de un abismo sin salida, lleno de inquietudes y pesares, de sufrimiento radical, de muerte.¿Cómo levantarse desde lo profundo hasta lo excelso? Solo la voz puede salir y elevarse. La angustiosa pregunta de Pablo: “¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte?”, tiene una respuesta: “¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo, nuestro Señor!” (Rm 7,24-25).

No solo las palabras amables y gozosas pueden ser oración, también lo es el grito, porque desvela una experiencia de Dios, como gracia y perdón. Precisamente el grito más desgarrador y más significativo de toda nuestra historia fue aquel que Jesús, moribundo, lanzó en la cruz (cf Mc 15,34). En su grito estaban todos los gritos. Su grito revelaba la inmensa confianza que Jesús depositaba en el Padre: “Estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica… De ti procede el perdón”. El Dios de la alianza es un Dios de perdón; así queda expresado en el salmo por medio de tres términos: misericordia, perdón, redención.

La persona se ha escondido en la nada, pero un grito rasga la noche y se levanta hacia el cielo con la certeza de que Dios escucha el clamor del pueblo; la humildad de quien reconoce su pobreza más absoluta se abre a la certeza de que solo Dios puede perdonar. Esta convicción de fe recorre la Biblia, de principio a fin: Dios oye nuestros gritos en la noche.

La ideología dominante de la época llegó a poner en duda esta certeza central de la fe y alejó de Dios, su única esperanza, a los pobres, a los enfermos, a los marginados, considerándolos como rechazados de Dios y, por tanto, justificando el rechazo de la sociedad; todo sufrimiento era un castigo: “Si sufrís es porque habéis pecado”. Al falsificar la imagen de Dios, presentándola como castigo y amenaza, falsificaron también la imagen del ser humano, metiendo en su corazón el miedo a Dios y la desconfianza hacia todo lo humano. ¡Qué terrible cuando una nefasta manera de pensar lo religioso lleva a las personas a tener malas experiencias de Dios e ideas falsas acerca de la propia vida humana!

El salmista, anticipando la tarea purificadora de la imagen de Dios y, por tanto, de todo ser humano, que realizará Jesús, presenta la imagen de un Dios que no rompe el diálogo en las noches del ser humano, que no sabe hacer otra cosa que perdonar, que desea relacionarse con la persona en un clima de amor. Un Dios así, que perdona, genera respeto profundo, despierta admiración, hace nacer el asombro agradecido en el ser humano, provoca amor. El respeto no minimiza la realidad de nuestro pecado, sino que exalta la magnitud de la misericordia de Dios, que nunca mira con pesimismo al ser humano. Dios no excluye a nadie de su perdón ni de su amor; siempre está dispuesto a levantar la vida.

Esta experiencia de la ternura entrañable de Dios, manifestada en Jesús, que no ha venido a condenar sino a abrir caminos de compasión, anima a la confianza: “Acerquémonos por tanto confiadamente al tribunal de la gracia para alcanzar misericordia y obtener la gracia de un auxilio oportuno” (Heb 4,16).

2. A LA ESPERA DE LA AURORA

Una vez expuesto su grito, el salmista asume la actitud de una humilde expectación ante la misericordia: “Mi alma espera en el Señor”. Al ser humano le toca aguardar el perdón, que es siempre una experiencia de gratuidad. Al saber que no está solo, puede avanzar en una espera contemplativa. A esta expectación, mantenida como rescoldo en el corazón humano, responde Juan el Bautista al señalar a Jesús como “el Cordero que quita el pecado” (Jn 1,36).

El hondón oscuro del ser humano se convierte ahora, por la esperanza, en lugar iluminado. A medida que avanza el salmo se nota cómo la luz va venciendo a la oscuridad. El resultado del grito orante es una nueva actitud ante la vida, que se traduce en esperanza y paz, tanto para el salmista o la salmista, como para todo el pueblo.

Nadie espera la aurora tan ansiosamente como el centinela, que aguarda que venga la luz para que un compañero lo releve. Pues mucho más espera el orante el perdón del Señor. La mañana, símbolo de la gracia, será espléndida, porque Dios es grande en perdonar: “Animo, hijo, tus pecados son perdonados” (Mt 9,2).

No se trata de una vigilancia de Dios sobre el ser humano, sino de una vigilancia del ser humano a la espera del perdón. Job no soporta ver a Dios como centinela del hombre: “¿Por qué no apartas de mí la vista y por qué no me dejas ni tragar saliva? Si he pecado, ¿qué te he hecho?, centinela del hombre…” (Jb 7,19-20); “vigilas todos mis pasos y examinar mis huellas” (Jb 13,27). Por el contrario, la vigilancia del hombre consiste en espiar la llegada de un Dios liberador, como se vela esperando la aurora.

3. CON EL CORAZÓN ENSANCHADO

El salmista expresa su firmísima esperanza, no solo para sí sino también para el pueblo. La nueva experiencia de Dios no le lleva a replegarse sobre sí mismo; al contrario, hace que se abra a la situación del pueblo, de la humanidad. Lo que él vive, lo pueden también vivir los demás. “Aguarde Israel al Señor”, “tenemos un Señor bueno, que quiere perdonar a todos” (San Ambrosio). La persona, que no era capaz de casi nada, es ahora capaz de acoger y de invitar a los demás. Es el milagro de la confianza, que el perdón de Dios ha sembrado en el corazón.

El orante, que ha sintonizado con los gritos de la humanidad dolorida, manifiesta una certeza en la actuación de Dios a favor del pueblo: “El redimirá”. En cada creyente, en cada pueblo, Dios preparará la esposa santa e intachable que pueda presentar, engalanada como una novia, para su Esposo (cf Ap 21,2).

Jesús envió a comprobar y completar la intuición de fe que aquí se refleja: “Id a aprender qué significa aquello de misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13). Y san Pablo canta la alegría del nuevo descubrimiento del rostro de Dios: “¿Quién nos separará del amor de Cristo?” (Rm 8,35).

4. ORACIÓN SÁLMICA

Nuestra alma te aguarda, como centinela a la aurora; la presencia de tu Hijo, Padre, abrió en el mundo un amanecer de perdón y misericordia, que llegó a su culmen cuando en la mañana de Pascua restauraste el universo; recibe nuestro agradecimiento y alabanza. Te lo pedimos, Padre, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


"DESDE LO HONDO"